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CORAZONES DE BIZCOCHO (Carlota) RELLENOS DE MERMELADA DE ARÁNDANOS Y CUBIERTOS DE CHOCOLATE NEGRO O BLANCO

Bizcochos cubiertos de chocolate blanco/negro
Lo fundamental en esta receta es el bizcocho. Para que tenga forma de corazón, evidentemente, necesitáis un molde adecuado. Podéis encontrarlo tanto en IKEA (al menos hace un tiempo) como en gadgets & cuina. Yo tengo los segundos ¡y son aun maravilla!
¡¡Y lo importante es el bizcocho porque queda delicioso!! ¡¡Es como comerse una nube! Es un bizcocho esponjoso, muy ligero y muy versátil. Eso si, también es laborioso de hacer.
Así que primero, la receta del bizcocho:
Ingredientes:
4 huevos
100gr de harina
100gr de azúcar.
Sí, eso es todo. No me he dejado la levadura, no lleva. No, yogur tampoco, no es ese bizcocho. Y con estas tres cosas haremos un bizcocho delicioso. Lo que si es imprescindible es un poco de menaje de cocina. Si no tenéis unas varillas eléctricas para levantar las claras, mejor ni nos ponemos.
Como siempre, empezamos por precalentar el horno a unos 175ºC.
En primer lugar hay que montar las yemas con la mitad del azúcar (50gr). Y han de doblar el volumen. Para eso ponlas en un bol relativamente hondo y bátelas bien con las varillas eléctricas durante al menos 15 minutos (no, no es coña, ¡paciencia!).
Cuando hayáis terminado de subir las yemas, en un bol aparte hay que montar las claras, bien montadas (otros 5-10 minutos, mínimo) hasta que queden bien firmes. Una vez montadas añadimos el resto del azúcar poco a poco y seguimos batiendo para que no se desmonten.
Añadimos, poco a poco, las yemas al las claras bien montadas mientras seguimos batiendo.
Entonces hay que añadir la harina. Es mejor hacerlo a través de un tamiz. Hay que añadirla muy despacio y sin batir. Para ir incorporando la harina a la masa, con las varillas (pero sin batir) vamos mezclándola poco a poco, con movimientos envolventes.
Untamos los moldes con un poco de mantequilla y añadimos una porción de la masa hasta llenar el molde como máximo hasta la mitad, ya que aun subirá algo en el horno.
Horneamos los bizcochitos unos 20 minutos (depende del tamaño) a temperatura media (170-180ºC). Para saber si están listos puedes pincharlo con un palillo. Si sale limpio, es que está listo!
Es mejor desmoldarlos en caliente y dejarlos enfriar sobre una rejilla para que no se humedezcan. Este bizcocho tiene bastante tendencia a humedecerse así que mejor no lo tapes con film transparente para conservarlo, mejor usa un paño.
Y si el bizcocho así está buenísimo, aun podemos mejorarlo con un poco de “aderezo”.
Para el relleno, abrimos el bizcocho por la mitad (más cerca de la base que de la parte de arriba para que no se et rompa al retirar la “tapa”. Si has usado un molde pequeño para el bizcocho, esta es una operación sencilla. Si por el contrario has hecho un bizcocho grande, este es un paso crítico porque es un bizcocho delicado y se rompe con facilidad. Puedes rellenarlo con lo que quieras. Nata, trufa, frutas o, como en este caso, con mermelada de arándanos. Desde mi punto de vista, las mermeladas con un punto de acidez (arándanos, fresas silvestres, naranja o piña) son lo que mejor le queda. Esparce el relleno por la base, no et pases con el grosor rebosará y deja un perímetro de unos 3-5mm hasta el borde para evitar que sobresalga.
Y finalmente, la cobertura.
Pastelitos rellenos
Para la de Chocolate Negro necesitáis unos 100gr de chocolate de cobertura (por ejemplo, Nestle postres). Podéis añadirle un poco (unos 25g de un chocolate de alta calidad (70% cacao) si os apetece más intenso.  Añadirle 2 cucharadas de mantequilla a temperatura ambiente y ponedlo unos 2 minutos al microondas a unos 450W. A los dos minutos removiendo suavemente para ir mezclando. Volved a meterlo en el microondas e id parándolo y removiendo cada poco rato hasta que esté bien fundido y homogéneo. Ha de estar caliente (quemar al tacto con los labios) pero no demasiado o se os quemará el chocolate. En este momento podéis añadir canela o cardamomo al chocolate si queréis aromatizarlo. Yo he puesto cardamomo. Seguid entonces removiendo suavemente con movimientos envolventes para que se enfríe (hasta que esté tibio al contacto con los labios). Entonces está listo para cubrir el pastel. Un truco: es muy práctico colocar el bizcocho encima de una rejilla y la rejilla sobre un plato. Así evitareis que el bizcocho se quede ¡pegado al plato! Volcad una parte de la cobertura sobre el centro del bizcocho y con una espátula metálica extendedlo por la superficie para que quede homogéneo. Id luego añadiendo cobertura poco a poco por los laterales. Si se escurre mucho, esperad un poco a que el chocolate se enfríe un poco más.
Dejad enfriar el bizcocho (nunca dentro de la nevera, estropea el chocolate) y ¡listo!
Para la cobertura de chocolate blanco... bueno, es un poco más complicado. Añadid, igual que para el negro, unos 75-100gr de chocolate en trozos, dos cucharadas de mantequilla y un chorrito de leche entera. Haced el mismo procedimiento que con el chocolate negro, peor con más cuidado ya que tiene mucha tendencia a separarse por fases. Si os pasa, añadid un poco más de leche y mezclad bien con las varillas (mano, no las eléctricas). Tened paciencia y removed con mimo y se derretirá bien. En este caso, yo he espolvoreado también algo de canela. Si no, podéis poner también ralladura de limón para aromatizar el chocolate, si os apetece. EL procedimiento para cubrirlo es exactamente el mismo que para el chocolate negro.

Galletitas de mantequilla

Galletitas "Danesas"
Galletas de Mantequilla (Tipo Danesas)

490g de harina
¼ tsp sal
1 tsp (4g) de “baking powder” o levadura Royal.
227g mantequilla sin sal a temperatura ambiente
300g azúcar
2 huevos
tsp: cucharilla (tea spoon)

Tamiza la harina y mézclala con la sal y la levadura.
En otro bol (apto para las varillas, preferiblemente las eléctricas), batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté esponjosa (de 3 a 4 minutos). Añade los huevos y bátelo bien hasta que esté bien mezclado. Ve incorporando la mezcla de la harina y bátelo bien hasta que tengas una masa suave.  Ha medida que vayas incorporando la harina la masa se vuelve más dura, en función de la fuerza de tus varillas es posible que tengas que terminar el amasado a mano.
Divide la masa en dos mitades y envuélvelas en film transparente. Déjalas reposar en la nevera como mínimo una hora, mejor si es más rato.
Precalienta el horno a unos 180ºC.
Para extender la masa, hay varias maneras. Una de las más sencillas es extenderla entre dos hojas de papel de horno. Para ello, saca una de las bolas de masa de la nevera (mantén la otra fría) y ponla en el centro de una hoja de papel de horno, cúbrela con otra hoja y extiende la masa con el rodillo. El grosor al que debes dejar la masa va en función de cómo te gusten las galletas (más gruesas o finas) y de las formas que quieras darles, Yo las dejé de unos 3-4mm de grosor (suben un poquito en al hornearlas, pero poco). Ve cortando la masa con los moldes que tengas (puedes mover un poco el molde en el momento en que cortas la galleta para separar la masa de sus vecinos). Una vez las tengas cortadas, usando una espátula metálica, ve recogiéndolas y depositándolas en la bandeja del horno cubierta con papel de horno (mejor que enharinada). Deja al menos 3mm de separación entre galletas o se pegarán entre ellas.
Los bordes que te sobran los vuelves a amasar, haces otra bola, la extiendes... y lo repites tantas veces como te haga falta hasta terminar con toda la masa (puedes alternar con la que tienes en la nevera para que la que estás usando se enfríe un poco).  Salen un buen montón de galletas así que a menos que las hagas muy gruesas, tendrás que hacer varias hornadas. Te aconsejo que guardes las que están “a la espera” en la nevera para que mantengan mejor la forma.
Si no les vas a poner cobertura (forrarlas con chocolate o glasearlas), puedes espolvorear un poco de azúcar glass sobre las galletas antes de hornearlas.
Hornea las galletas hasta que empiecen a tomar un tono marrón clarito, especialmente por los bordes. El tiempo dependerá del grosor de la galleta, pero si son de aprox. 4mm, serán unos 10 minutos.
Cuando las saques del horno ponlas a enfriar sobre una rejilla para que no se te humedezcan.
Estas galletas, en una caja de galletas o un tarro hermético, duran semanas sin estropearse (aunque dudo que te duren tanto!)