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GALLETAS DE CHOCOLATE DE ANA.



El otro día vi esta receta de Ana (@anasbakingchronicles) y me dio un calambre de los de oh! Esto voy a hacerlo, ¡¡y ahora mismo!! (No suele pasarme). Así que dicho y hecho, me fui a prepararlas. Pero hay una realidad en mi manera de cocinar, y es que rara vez sigo una receta al pie de la letra. Será porque después de tantos años de trabajar en el laboratorio (donde sigues la receta o protocolo, sí o sí), en la cocina soy más... creativa.  Estoy convencida de que la receta original es espectacular. Pero yo os paso unas notas con los cuatro cambios que he hecho. Y la verdad, hay un problema gordo con estas galletas: ¡¡están desapareciendo a ritmo de vértigo!!! Madre mía, que buenas.  Y una de las cosas que más me gustó de esta receta es su sencillez y la facilidad de hacerlas. El cacahuete pequeño se apuntó rápido a echar una mano (sobre todo con la limpieza del material al terminar. Con la lengua...).
Una de las diferencias, que vino motivada porque no tenía suficiente mantequilla en casa, es que parte de la mantequilla la sustituí por aceite de oliva... y funciona maravillosamente. Lo segundo es que siguiendo mi estilo, he reducido la cantidad de azúcar (un poco, tampoco os penséis, ¡esto sigue siendo una orgía calórica!). El tercero es que como en casa hay muchas harinas para elegir (ecológicas), escogí la harina integral de espelta, porque es super sabrosa y las galletas quedan riquísimas. Cuarto, que en lugar del cacao que propone en su receta, que no tenía, usé cacao puro (uno muy bueno que compramos a granel en la Agrobotiga de Moià). Funciona bien. Finalmente (jo, he cambiado más cosas de las que pensaba), como a mi el chocolate blanco no me gusta pero a los cacahuetes de casa sí, repartí la masa en dos mitades e hice la mitad de galletas con trocitos de chocolate blanco y la otra mitad con trocitos de nueces).

En resumen, las cantidades son:
(para unas 30 galletas, que os juro que no son tantas)
2 huevos (no eran muy grandes)
125 gr mantequilla
100 gr aceite de oliva
300 gr azucar
300 gr harina integral de espelta
90 gr de cacao puro
½ cucharadita de levadura química (levadura royal o backing powder)
½ cucharadita de bicarbonato sódico
Una pizca de sal
150g de trocitos (chocolate blanco en trocitos pequeños o perlitas, nueces...)

Y la receta:
Precalienta el horno a 160ºC. Estas galletas son rápidas de hacer, así que puedes ir encendiéndolo.
Mezclamos el cacao, la harina, la levadura, bicarbonato y la sal en un bol y reservamos.
En un bol mezclamos la mantequilla pomada, el aceite de oliva y el azúcar, y lo mezclamos bien (no hay que pasarse, con las varillas o una cuchara), pero que quede bien mezclado. Añadimos los huevos de uno en uno, mezclando.
Juntamos todo y lo amasamos para que se mezcle todo bien. A partir de aquí añadimos los trocitos al gusto.
Hacemos bolitas con una cucharada de masa y las aplastamos un poco para hacer unos discos (de unos 5cm de diámetro por casi 1cm de grosor). Han de quedar gruesitas para que queden más jugosas por dentro. Durante la cocción se aplastan un poco pero no mucho (como para que dejes ½ cm o un poco más entre las distintas galletas al ponerlas en la bandeja del horno).
Hornear a 160ºC, con ventilador preferiblemente, unos 12 minutos. Siguiendo los consejos de Ana, primero hornea un par de galletas, 12 minutos. Las sacas y las dejas enfriar en la propia bandeja 2 minutos más (están super blandas, si las tocas se rompen). Y las pasas a una rejilla para que se enfríen. Me esperé un poco y comprobé que esos 12 minutos en mi horno eran lo correcto. 
Las primeras cayeron aun calientes. Están crujientes por fuera pero blanditas por dentro, y el crunch-crunch de las nueces combina deliciosamente. Me juran por aquí que las de chocolate blanco están de muerte. Yo no las toco ni con un palo. 

Como ya he dicho es una receta muy sencilla, y por lo tanto ideal para hacer con los pequeños de la casa. No hay que extender la masa de la galleta ni cortarla, cualquier bolita es buena, si queda "fea" sigue siendo buena... y es rápida, que ya sabemos que a ciertas edades la paciencia... justea. Ya me contareis que tal os han salido!

GALLETAS DE AVENA Y AVELLANA, CON NARANJA Y SÉSAMO



Hace años que busco una receta de galletas "sanas" (no hay galletas sanas, me refiero a no tan dulces o mantecosas).. Sí, con esa prioridad. A mi cacahuete le gusta desayunar de dulce y comer galletas industriales a diario no me parece la mejor opción. Así que buscaba una receta de galleta que no fuera una bomba calórica como las galletitas de mantequilla, que están de muerte, pero no es como para comer a diario (o casi). Y queria que fueran caseras, ni que sea por reducir el plástico que entra en casa.
Estas son unas galletas diferentes. Predomina el sabor de la avellana, el sésamo y la naranja. Están muy buenas, pero no son muy dulces, solo 180gr de azúcar para un total de 830 de solido, lo que no es una proporción típica en una galleta. Y con el regustito del sésamo, ¡que está tan rico!
Yo soy científica y trabajo en un laboratorio. Tras años de cocinar he aprendido que en la cocina las cosas son “una pizca”, “un chorrito”… y es así. La semana pasada charlaba con una compañera sobre eso mismo. Ella se quejaba de lo poco precisas que son las recetas, yo le hice notar que compramos la comida en el super, la verdulería, la pescadería… ¡no en Merck o Sigma!  Los ingredientes varían y hay que saber adaptarse. Esta es una de esas recetas en que eso se nota. El distinto tamaño de los huevos, el distinto grado de humedad de las avellanas, incluso de la harina de avena, harán que las galletas queden más o menos densas. Yo suelo corregir con un poco de leche o un poco de harina para que tengan la consistencia adecuada. Y esa consistencia es al de una masa bien densa pero trabajable. Y si no lo ves claro, en cuanto hayas probado a hacerlo dos veces, ¡lo verás! Por suerte, ¡no hay manera de que salgan mal! Quedaran un poco más duras, o te costará más ponerlas en la bandeja y te quedaran un poco más “churro”, pero no serán nunca un desastre. Y  a la segunda vez les cogerás el punto.
Así que aquí os presento mis galletas "sanas". Ahora, ¡a disfrutarlas!




Ingredientes:
250gr avellanas tostadas
400gr harina de avena
½ sobre baking powder (levadura química)
180gr azúcar
30gr aceite
60gr leche
50gr sésamo
3 huevos medianos
La ralladura de la piel de dos naranjas
1 cucharadita de canela

Preparación:

Para elaborar estas galletas hay que triturar bastante bien las avellanas. Cuando empecé a experimentar con estas recetas me encontré con el problema de que triturar avellanas no es fácil, y casi se me quema la trituradora. Así que he optado por poner primero todos los líquidos, añadir las avellanas enteras y triturar esa mezcla, y funciona muy bien. Podéis añadir también la ralladura de la naranja cuando ya casi tengáis las avellanas trituradas para que no queden trocitos (si no tenéis un rallador de cítricos, como es mi caso).  Así pues:

En un bol o en el vaso de la batidora mezclamos los 3 huevos y el resto de líquidos (aceite y leche) y la ralladura de la naranja. Añadimos las avellanas y las trituramos bien (a mí me gusta que quede algún trocito y que se noten, eso ya va a gustos). Cuando ya está casi triturado añadimos la ralladura de naranja.
Añadimos ahora el azúcar y mezclamos bien. Añadimos la levadura química y la canela a la harina y vamos añadiendo la harina a la masa poco a poco y mezclando bien. Es recomendable pasarla por el tamiz, ya que la harina de avena suele hacer grumos y os costará más mezclarlo bien. Al final, añadimos el sésamo. Como todas las masas de galleta, es una masa dura y espesa y si no tenéis una buena mezcladora os va a tocar trabajarla bien con un tenedor o a mano.

Dividimos la masa en tres. Ponemos cada porción en el centro de una hoja de film transparente y hacemos un canuto con ella. Y ponemos los canutos en la nevera (es mejor hacer canutos que bolas para que se enfríe de manera más uniforme, el centro de las bolas tarda mucho en enfriarse). Dejamos al masa enfriando en la nevera 1-2h para que nos sea más fácil de trabajar.
La masa de estas galletas es mala de trabajar ya que el aceite de la avellana la hace muy pegajosa y si añadimos mucha harina, con lo que sería más fácil, no quedan tan buenas (lo he probado).

Para hacer las galletas, lo más fácil es poner una hoja de papel de horno sobre el mármol, con un poco de harina y colocar una porción de masa encima, con otra hoja de papel de horno encima, la extendemos con el rodillo (hacemos un sándwich papel-masa-papel). Es mejor no hacerlas muy finas, dejadlas de un grosor de más o menos 3-4mm. Con un cortante sencillo (redondo, cuadrado, nada de animalitos o formas complicadas) las vamos cortando y colocando en la bandeja del horno (sobre papel de horno o silicona, mejor).
Las horneamos a 180ºC durante más o menos 15 min (depende del grosor). La galleta ha de quedar tostadita pero no dura.
Ale, ¡a comer galletitas!
 




 

Mermelada de fresa (Con manzana y canela)

Mermelada casera by Roser <needsmorecaffeine>

Estos días no hay quien se resista a las fresas. He de decir que son una de mis frutas favoritas y no me canso de ellas. Pero para que salgan bien de precio... es mejor comprar una buena caja. Normalmente nos las comemos, pero el otro día se me estaban estropeando, así que me puse a indagar un poco y encontré algunas recetas de mermeladas por ahí,  pero ninguna acababa de convencerme así que hice un refrito y algunos cambios. Aunque estoy segura de que todas estaban buenas, yo os voy a pasar la mía. Así podéis probar distintas variantes! Una manera deliciosa de salvar las fresas!!
Las cantidades son orientativas, haced la cantidad que os convenga, lo único, es mantener la proporción entre fruta y azúcar, para que se conserve bien y no se os estropee (el azúcar es un conservante... natural).



Ingredientes:
Unos 650 g de fresas (ya sin sus rabitos)
Una manzana mediana (una vez pelada y sin el corazón, pesaba unos 160g, pero no va a venir de ahí)
Un limón (opcional)
Una pizca de canela molida
300g de azúcar (eso es que para unos 800g de fruta, unos 300g de azúcar)

Procedimiento:
    En una batidora (o con el "turmix") batid algo mas de la mitad de las fresas (unos 400g). A este licuado, le añadimos el azúcar, la manzana rallada gruesa (o cortada en trocitos pequeños si vuestro rallador es muy fino), el zumo del limón y el resto de las fresas cortadas en trocitos. El limón es opcional. A mi me gusta que la mermelada no sea excesivamente dulce y el toque ácido del limón en esta mermelada me encanta. Pero, como siempre, eso va a gustos...

    Lo revolvéis bien, y lo ponéis a fuego vivo mientras vais revolviendo con una cuchara de madera.Cuando arranque a hervir ponedlo al mínimo. Ojo que con el azúcar sube de lo lindo, y os dejará la placa de cocción hecha un asco! No le quitéis el ojo mientras esté al máximo! Una vez al mínimo, os podeis ir a hacer lo que os plazca, cada 10-15 min sacad la cabeza, revolved, y listo. Ha de cocer aproximadamente una hora.
    Al principio (antes de cocer), veréis que es una pasta espesa. En muchas recetas añaden un vaso de agua, pero entonces quedaba muy líquida para mi gusto. Pero eso es a vuestra elección, aunque siempre se está a tiempo de añadir mas agua. Yo os recomendaría que en un primer momento no le pongáis agua, creo que la mermelada queda más sabrosa. Dejadla hervir un rato, unos 15-20 min, y veréis que entre la fruta y el azúcar, se vuelve más líquida. Judgad entonces si os parece espesa y queréis añadirle agua.

    Al cabo de una horita de cocción tendréis vuestra deliciosa mermelada. Ahora hay que conservarla.

Conservación de mermelada:

Si habéis hecho poca o tenéis bastante sitio en la nevera, pues no hay problema porque en la nevera aguanta meses. Es lo que tiene el azúcar. Si se os habéis entusiasmado y ahora tenéis mermelada para todo el año, mejor la ponemos en tarritos de cristal y hacemos el vacío. Es mermelada, no conserva de tomate, así que podemos ser un poco más "laxos" que con otras conservas.


    Los potes han de estar bien limpios, si tenéis lavavajillas estupendo (la mayoría lavan a más de 60ºC) si no, lavadlos bien. Podéis hervirlos, para más seguridad. Rellenamos los tarros con la mermelada, dejando medio centímetro hasta el borde del tarro.A partir de aquí hay varios métodos. El que a mi me parece más de fiar es el siguiente:
Tapamos el tarro bien tapado y lo metemos en una olla de manera que quede totalemnte cubierto por el agua (que al menso quede sumergido unos centímetros). Hacerlo así tiene ventajas e inconvenientes ya que implicará que si el tarro no estaba bien sellado el agua os entrará y os arruinará la mermelada, pero al menos podréis ver que el tarro estaba mal.

Es mejor poner el tarro con el agua aun fría o tibia para evitar cambios bruscos de temperatura.

     Hervid los tarros con al mermelada unos 20 minutos (no os despistéis, si el contenido del tarro empezara a hervir el aumento de presión podría romperlo.No me ha pasado jamás, pero vigilo bien no pasarme de estos 20 min. Pensad que si estáis usando tarros grandes podéis alargar este tiempo un poco más, hasta unos 30min). Apagad el fuego y dejad que se enfríen un poco para que terminen de esterilizarse, evitar los cambios bruscos de temperatura... y no escaldaros los dedos. Al cavo de un rato, cuando ya se puedan coger, los sacáis del agua y dejad que se enfríen boca abajo. Un consejo tonto: ponedlos sobre una bandeja o similar por si algún tarro no cerrara bien y perdiera. La mermelada, al ser ácida, podría estropearos una superficie de mármol.
Es importante que los tarros estén en buen estado y no se hayan llevado ningún golpe ya que el cristal sufre "fallas" con los impactos que se convierten en puntos débiles por los que se puede desquebrajar. Igualmente hay que ser especialmente cuidadoso con las tapas. Ya hemos dicho que la mermelada no es muy complicada porque el azúcar actúa de conservante, pero es importante que las tapas estén en perfecto estado. Si los potes son nuevos siempre es mejor, si no lo son, que no hayan sido abiertos usando palancas ni similares.
    Aseguraros de que las tapas cierren bien, pero es importante que no los cerréis herméticamente mientras hierven, o podrían estallar por el vapor que se forma dentro del tarro si por algún casual llegara a hervir su contenido. Es más sencillo de lo que parece, lo juro. Y lo peor que os puede pasar es que se rompa un tarro y perdáis esa mermelada. Pero tenéis mas! Y así la mermelada os durará todo el año.

He utilizado este mismo método, usando tarros nuevos, no reciclados, para esterilizar unas conservas de sofrito de tomate y han quedado perfectas. Eso sí, en este caso los tarros estaban bien sumergidos y al ser más grades, los herví durante 30 min.

    Una sugerencia: en un crep casero, con queso brie ligeramente derretido (lo podéis poner unos segundos al microondas con crep y todo, pero sin la mermelada) y bien decorado con la mermelada. Esta de vicio, os lo digo yo que me lo desayuné el pasado sábado! Y sobre una tostadita con un queso fresco... mmmm...

Bizcocho con Masa Madre.

Bizcocho con "masa madre"

En casa, a estas alturas, somos tres. Mi marido, yo... y la masa madre. Bueno, y una gata callejera que nos ha adoptado, pero no las vamos ha contar hoy. Hay que decir que la masa madre no da mucho trabajo, para lo que rinde... Refrescarla de vez en cuando y listo (lo hace mi marido, yo no se ni como va). Pero de vez en cuando sobra masa madre, porque hay que refrescarla y no hay que hacer pan o por lo que sea... y es una lastimica tirarla. Así que es bueno tener recetas sencillas y variadas de cosas que peudas hacer con ese excedente. 
Aquí os paso una receta que he ido implementando a lo largo de los últimos años. Es sencillisima de preparar (menos de 10 minutos + horneado) y la verdad, en mi experiencia, es imposible que no quede bien. La Masa madre le da un sabor muy especial a este bizcocho. Y es tremendamente versátil. 

 Así que si sois de esos "raritos"  que tenéis un tarrito de masa madre en la nevera, aquí va otra receta que os puede interesar. (Si no tenéis masa madre pero os vais a animar, aquí tenéis la manera de prepararla, pero no vais a tomar bizcocho de postre hoy, que lo sepáis)

Esta receta va por volúmenes, es decir, pones la masa en un vaso, y marcas el volumen  (puedes usar una goma elástica para marcar el nivel, o un rotulador de vidrio... o a ojo de buen cubero que este bizcocho sale siempre bien y esto no es rocket science). El resto de ingredientes los vas añadiendo de manera proporcional.

Ingredientes:
  • 1 volumen de masa madre (en casa suele ser como 3/4 de un vaso de agua)
  • 2,5 vol. harina: admite de todo, desde harina blanca de trigo a combinaciones más sofisticadas como trigo sarraceno con avena (mitad y mitad), avena y harina de almendra, harinas integrales (de espelta y de trigo). Si pruebas cosas nuevas, dímelo en los comentarios!
  • 1,5 vol. azúcar 8se puede reducir a un volumen, sobre todo si añades manzana)
  • 2/3 vol. de leche
  • 2 huevos pequeños (era un poco menos de 1 volumen, si tenéis un vaso entero, añadidle un par de huevos más.)
  • 1 sobre de "levadura" Royal (si tenias mucha masa madre... ponle otro más, o una cucharadita de bicarbonato). 

Si te ha sobrado mucha masa madre suma algún huevo más. Si tienes un vaso grande yo pongo 3 huevos. En mi experiencia, en esta receta, vale más poner algún huevo de más... que de menos. 

Preparación (tampoco tiene mucho secreto)

Precalentamos el horno a 180ºC.

En un bol pones la masa madre con los líquidos y mezclas bien que no queden grumos. Añades el resto de ingredientes y bates con las varillas. Bien mezclado. Y ya. De verdad. Que no tiene más.  La textura ha de ser la típica de un bizcocho de yogur, no demasiado líquida pero no como la masa del pan o de la pizza. Si te parece que esta muy espesa, pon un poco de leche, que está demasiado líquida, añade un poco de harina (no me ha hecho falta nunca pero la masa madre se puede cultivar más líquida o más densa así que te podría pasar, don't panic!)

Ahora, como siempre, untamos el molde con mantequilla y un poco de harina (una buena manera de que la harina no haga grumos es darle unos golpes secos, para que salte y se distribuya mejor).

Ponéis la masa en el molde (el tamaño del molde dependerá de la cantidad de masa que tengáis. Normalmente duplica su volumen).

Yo lo he dejado unos 30 minutos en el horno. De nuevo, eso dependerá del tamaño del bizcocho, lo líquida que estuviera la masa madre de partida... y de vuestro horno. Cuando haya subido y esté dorado, si os parece que ya está, pinchadlo con un palillo (lo más cerca posible del centro que es lo que más tarda en hacerse), si sale limpio, está listo.



Bizcocho elaborado con mitad de harina de avena y mitad con harina de almendra, y por lo tanto, sin gluten.


Si eres como mi marido que le gusta que se lo den siguiendo el sistema métrico decimal, podrías usar estas proporciones (lo pesé todo por hacerlo feliz, criaturica).
230ml de masa madre
150 ml de leche
75 ml de aceite de oliva
2 huevos
300 gr de harina (y puedes probar a mezclar harinas)
275 gr de azúcar
1 sobre de levadura royal.

Pane Italiano


Receta de pan italiano con masa madre, modificada del libro "El aprendiz de panadero" de P.Reinhardt.

En primer lugar, refresqué

80 g masa madre (llevaba 8 días en la nevera)
80 g harina blanca de trigo
80 g agua

Dejándolo 8h y media a temperatura ambiente, tras las cuales guardo de nuevo 80 g en la nevera, y con el resto:

160 g masa madre
160 g harina blanca de trigo
160 g de agua
-----------------
480 g de masa madre

Lo dejamos fermentar casi 16 horas y tenemos 480 g de masa madre, al 100% de hidratación (siempre, según la formula del panadero, donde el 100% se corresponde al peso de harina utilizado) lista para usar.
La receta de pan italiano utiliza un biga (que está al 66,7% de hidratación), mientras que nuestra masa madre está al 100% de hidratación, cosa que tendremos que corregir para no tener una masa demasiado líquida, ya que en la receta de pan italiano el agua representa un 57,8 % del total de peso de harina utilizado.

Para la receta del pan italiano utilicé:
480 g de masa madre (de los que 240 g son harina, y los otros 240 g son agua)
560 g de harina blanca de trigo
222 g de agua
25 ml de aceite
16 g de sal
20 g de azúcar
Esta receta contiene un 30% de masa madre respecto al peso total de harina, que incluye la de la masa madre, es decir:
240 g harina de la masa madre / (560 g de trigo + 240 g harina de la masa madre) = 0,3 (ó 30%)

Para calcular cuánta harina habría que añadir para una receta con un X% de masa madre, lo calcularíamos:
(Gramos de harina en el total de masa madre que vamos a usar * 100 )/ (X% de masa madre) = Total de harina (incluyendo la de la masa madre, que deberemos restar de este total para obtener la cantidad de harina a añadir) que tiene que tener la masa.

Para calcular cuánta agua hay que añadir:
Total de harina de la masa (calculado arriba) * 57,8% = Total de agua de la masa (incluyendo la de la masa madre, que habrá que restar de este total para obtener la cantidad que debemos añadir).
Primero mezclamos los 560 g de harina con los 222 g de agua y con los 480 g de masa madre y lo dejamos reposar 20 minutos (fase de autolisis). Luego, añadimos el aceite, azúcar y sal y mezclamos bien.
Dejamos fermentar 1h y 20 minutos, tras las cuales le damos un “pliegue”, dejándolo reposar otra vez 1h y 20 minutos, y haciendo otra vez un “pliegue” y dejándolo reposar 40 minutos más.
Después, dividimos la masa (yo la dividí en dos partes de 315 g para hacer palitos, y 965 g para hacer la hogaza) y dejamos la masa para la hogaza de pan 1h y 15 minutos de fermentación secundaria en un banneton.
Durante la fermentación secundaria del pan podemos hacer los palitos extendiendo la masa con el rodillo encima de papel de horno y cortándola, p.ej. con un cortapizzas. Con una brocha mojamos con agua los palitos y los recubrimos con semillas (de sésamo, de amapola…) y los horneamos a 175 C durante unos 15 minutos.
Finalmente, recubrimos el pan con semolina y horneamos. Yo recomiendo hornearlo un total de 1 hora con el siguiente esquema:
- 2 minutos a 250 C durante los cuales añadimos agua caliente a la bandeja del horno (colocada encima del pan) y pulverizamos agua (no directamente al pan, sino a las paredes del horno), todo para crear vapor.
- 30 minutos a 230 C (tapamos con un papel de plata la parte superior si vemos que se está tostando demasiado)
- 30 minutos más a 210 C (para terminar de obtener una corteza crujiente)
En mi caso, hornee sólo 15 minutos en los pasos 2 y 3 y me quedó una corteza poco crujiente.

CORAZONES DE BIZCOCHO (Carlota) RELLENOS DE MERMELADA DE ARÁNDANOS Y CUBIERTOS DE CHOCOLATE NEGRO O BLANCO

Bizcochos cubiertos de chocolate blanco/negro
Lo fundamental en esta receta es el bizcocho. Para que tenga forma de corazón, evidentemente, necesitáis un molde adecuado. Podéis encontrarlo tanto en IKEA (al menos hace un tiempo) como en gadgets & cuina. Yo tengo los segundos ¡y son aun maravilla!
¡¡Y lo importante es el bizcocho porque queda delicioso!! ¡¡Es como comerse una nube! Es un bizcocho esponjoso, muy ligero y muy versátil. Eso si, también es laborioso de hacer.
Así que primero, la receta del bizcocho:
Ingredientes:
4 huevos
100gr de harina
100gr de azúcar.
Sí, eso es todo. No me he dejado la levadura, no lleva. No, yogur tampoco, no es ese bizcocho. Y con estas tres cosas haremos un bizcocho delicioso. Lo que si es imprescindible es un poco de menaje de cocina. Si no tenéis unas varillas eléctricas para levantar las claras, mejor ni nos ponemos.
Como siempre, empezamos por precalentar el horno a unos 175ºC.
En primer lugar hay que montar las yemas con la mitad del azúcar (50gr). Y han de doblar el volumen. Para eso ponlas en un bol relativamente hondo y bátelas bien con las varillas eléctricas durante al menos 15 minutos (no, no es coña, ¡paciencia!).
Cuando hayáis terminado de subir las yemas, en un bol aparte hay que montar las claras, bien montadas (otros 5-10 minutos, mínimo) hasta que queden bien firmes. Una vez montadas añadimos el resto del azúcar poco a poco y seguimos batiendo para que no se desmonten.
Añadimos, poco a poco, las yemas al las claras bien montadas mientras seguimos batiendo.
Entonces hay que añadir la harina. Es mejor hacerlo a través de un tamiz. Hay que añadirla muy despacio y sin batir. Para ir incorporando la harina a la masa, con las varillas (pero sin batir) vamos mezclándola poco a poco, con movimientos envolventes.
Untamos los moldes con un poco de mantequilla y añadimos una porción de la masa hasta llenar el molde como máximo hasta la mitad, ya que aun subirá algo en el horno.
Horneamos los bizcochitos unos 20 minutos (depende del tamaño) a temperatura media (170-180ºC). Para saber si están listos puedes pincharlo con un palillo. Si sale limpio, es que está listo!
Es mejor desmoldarlos en caliente y dejarlos enfriar sobre una rejilla para que no se humedezcan. Este bizcocho tiene bastante tendencia a humedecerse así que mejor no lo tapes con film transparente para conservarlo, mejor usa un paño.
Y si el bizcocho así está buenísimo, aun podemos mejorarlo con un poco de “aderezo”.
Para el relleno, abrimos el bizcocho por la mitad (más cerca de la base que de la parte de arriba para que no se et rompa al retirar la “tapa”. Si has usado un molde pequeño para el bizcocho, esta es una operación sencilla. Si por el contrario has hecho un bizcocho grande, este es un paso crítico porque es un bizcocho delicado y se rompe con facilidad. Puedes rellenarlo con lo que quieras. Nata, trufa, frutas o, como en este caso, con mermelada de arándanos. Desde mi punto de vista, las mermeladas con un punto de acidez (arándanos, fresas silvestres, naranja o piña) son lo que mejor le queda. Esparce el relleno por la base, no et pases con el grosor rebosará y deja un perímetro de unos 3-5mm hasta el borde para evitar que sobresalga.
Y finalmente, la cobertura.
Pastelitos rellenos
Para la de Chocolate Negro necesitáis unos 100gr de chocolate de cobertura (por ejemplo, Nestle postres). Podéis añadirle un poco (unos 25g de un chocolate de alta calidad (70% cacao) si os apetece más intenso.  Añadirle 2 cucharadas de mantequilla a temperatura ambiente y ponedlo unos 2 minutos al microondas a unos 450W. A los dos minutos removiendo suavemente para ir mezclando. Volved a meterlo en el microondas e id parándolo y removiendo cada poco rato hasta que esté bien fundido y homogéneo. Ha de estar caliente (quemar al tacto con los labios) pero no demasiado o se os quemará el chocolate. En este momento podéis añadir canela o cardamomo al chocolate si queréis aromatizarlo. Yo he puesto cardamomo. Seguid entonces removiendo suavemente con movimientos envolventes para que se enfríe (hasta que esté tibio al contacto con los labios). Entonces está listo para cubrir el pastel. Un truco: es muy práctico colocar el bizcocho encima de una rejilla y la rejilla sobre un plato. Así evitareis que el bizcocho se quede ¡pegado al plato! Volcad una parte de la cobertura sobre el centro del bizcocho y con una espátula metálica extendedlo por la superficie para que quede homogéneo. Id luego añadiendo cobertura poco a poco por los laterales. Si se escurre mucho, esperad un poco a que el chocolate se enfríe un poco más.
Dejad enfriar el bizcocho (nunca dentro de la nevera, estropea el chocolate) y ¡listo!
Para la cobertura de chocolate blanco... bueno, es un poco más complicado. Añadid, igual que para el negro, unos 75-100gr de chocolate en trozos, dos cucharadas de mantequilla y un chorrito de leche entera. Haced el mismo procedimiento que con el chocolate negro, peor con más cuidado ya que tiene mucha tendencia a separarse por fases. Si os pasa, añadid un poco más de leche y mezclad bien con las varillas (mano, no las eléctricas). Tened paciencia y removed con mimo y se derretirá bien. En este caso, yo he espolvoreado también algo de canela. Si no, podéis poner también ralladura de limón para aromatizar el chocolate, si os apetece. EL procedimiento para cubrirlo es exactamente el mismo que para el chocolate negro.